PRECARIEDAD LABORAL, DEFICIENCIA PERPETUA DEL SISTEMA ESPAÑOL
Miguel Á. Sánchez Fuentes
La precariedad laboral es una de las lacras del sistema español de empleo. Pero si pensamos que es producto de la reforma laboral del 2012, llevada a cabo por el Partido Popular, estamos muy equivocados ya que esta lacra comenzó a coger mayor forma en los años 80, con el gobierno de Felipe González (PSOE). La precariedad puede ser entendida como la vinculación del trabajador al empresario, o a la administración pública, a través de regímenes jurídicos temporales o interinos. Pero esta posición cobra tal magnitud que se desborda con creces la finalidad jurídica o de gestión de estos contratos.
La normativa jurídica laboral y las funciones del empleo temporal originan un sistema caracterizado por la precariedad laboral, patología determinante en las relaciones jurídicas, económicas y sociales del sistema. La normativa de contratación española establece desde mediados de los años 80 una dualidad del mercado de trabajo marcado por una excesiva rigidez en los trabajadores indefinidos que se hacen beneficiarios de toda ventaja producto de la negociación colectiva, también muy mermada por la reforma laboral del gobierno de Rajoy, en temas laborales y una excesiva flexibilidad del contrato temporal, cuyos firmantes obtienen una considerable menor protección frente a la empresa, contando con mucha menos capacidad de influencia al no tener derecho a representación ya que los sindicatos han puesto el foco de atención en la contratación indefinida olvidando en gran medida a los temporales. La tasa de empleo precario se sitúa continuamente desde 1990 entre 25 y 35% sobre la población activa a pesar de que en el ordenamiento español se supone que parte de un principio de causalidad. Esta causalidad se descausaliza desde el momento en que los contratos temporales se mueven en un espacio tan amplio, con unas reglas de juego muy flexibles como puede ser la asimetría de los costes de extinción de contrato mucho menores en los temporales o la posibilidad de encadenamiento de contratos temporales ante la no denuncia de estos.
La reforma laboral de 2012 no hace nada contra esto, sino que más bien parece empeorar el sistema. Antes contábamos con un sistema dual como el explicado anteriormente, pues este se mantiene solo que ahora ambos colectivos, fijos y temporales, quedan con mayor desprotección ya que el contrato indefinido puede entenderse como un temporal en su primer año para ciertos sectores productivos. La precariedad laboral, asociada principalmente a los contratos temporales, supone grandes problemas sociales ya que los trabajadores no cuentan con una plena seguridad jurídica en su trabajo y mucha inestabilidad por lo que les condiciona su visión de futuro de manera determinante. No debemos olvidar la necesidad en un mercado laboral tan complejo y de tantas oscilaciones de la producción de los contratos temporales, el problema está cuando las grandes ventajas que supone la contratación temporal en ciertos sectores provocan que las situaciones que debieran ser excepcionales se conviertan en continuas y recurrentes ahondando más en la precariedad del sistema laboral español y poniendo sobre la mesa grandes deficiencias reales de este, ya que jurídica y normativamente pudiese concluirse otras normas de juego. Los contratos temporales debido a la rigidez del sistema de contratación indefinida se muestran como una de las principales causas de la alta tasa de desempleo en España. Existen diferentes medidas para luchar contra la lacra de un sistema abusivo de temporalidad como pueden ser subir las cotizaciones a contratos temporales o encarecer su indemnización por extinción de contrato o despido.
Al salir de la recesión la economía española no puede centrarse solo en la creación de empleo sino que debe hacerse de mayor calidad, ya que supondrá seguramente, haciendo un análisis comparado con otros países de Europa, una mayor productividad y eficiencia del sistema laboral. También se puede hacer un esfuerzo por reforzar las Inspecciones de Trabajo para controlar el enorme fraude en torno a la contratación temporal existente en España. Si esto no se produce, tras la salida de la crisis nos encontraremos con un sistema productivo igual de ineficiente y con una precariedad laboral mucho mayor incluso que la existente hasta entonces, no olvidando que todo lo mencionado anteriormente en referencia al sector privado es equiparable al sector público ya que en éste la precariedad laboral incrementa su posición a mayor ritmo que en el sector privado.
La reforma laboral de 2012 no hace nada contra esto, sino que más bien parece empeorar el sistema. Antes contábamos con un sistema dual como el explicado anteriormente, pues este se mantiene solo que ahora ambos colectivos, fijos y temporales, quedan con mayor desprotección ya que el contrato indefinido puede entenderse como un temporal en su primer año para ciertos sectores productivos. La precariedad laboral, asociada principalmente a los contratos temporales, supone grandes problemas sociales ya que los trabajadores no cuentan con una plena seguridad jurídica en su trabajo y mucha inestabilidad por lo que les condiciona su visión de futuro de manera determinante. No debemos olvidar la necesidad en un mercado laboral tan complejo y de tantas oscilaciones de la producción de los contratos temporales, el problema está cuando las grandes ventajas que supone la contratación temporal en ciertos sectores provocan que las situaciones que debieran ser excepcionales se conviertan en continuas y recurrentes ahondando más en la precariedad del sistema laboral español y poniendo sobre la mesa grandes deficiencias reales de este, ya que jurídica y normativamente pudiese concluirse otras normas de juego. Los contratos temporales debido a la rigidez del sistema de contratación indefinida se muestran como una de las principales causas de la alta tasa de desempleo en España. Existen diferentes medidas para luchar contra la lacra de un sistema abusivo de temporalidad como pueden ser subir las cotizaciones a contratos temporales o encarecer su indemnización por extinción de contrato o despido.
Al salir de la recesión la economía española no puede centrarse solo en la creación de empleo sino que debe hacerse de mayor calidad, ya que supondrá seguramente, haciendo un análisis comparado con otros países de Europa, una mayor productividad y eficiencia del sistema laboral. También se puede hacer un esfuerzo por reforzar las Inspecciones de Trabajo para controlar el enorme fraude en torno a la contratación temporal existente en España. Si esto no se produce, tras la salida de la crisis nos encontraremos con un sistema productivo igual de ineficiente y con una precariedad laboral mucho mayor incluso que la existente hasta entonces, no olvidando que todo lo mencionado anteriormente en referencia al sector privado es equiparable al sector público ya que en éste la precariedad laboral incrementa su posición a mayor ritmo que en el sector privado.
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