Granada (de Mikhail Arkadyevich Svetlov)
I. Martín Torres
La poesía puede significar muchas cosas: puede describir el dolor de uno mismo consigo mismo, el desgarre que supone que la realidad no encaje con la hipótesis que teníamos de ella. Puede ser insinuante, puede desesperar y emocionar. Permite expresar un mensaje que difícilmente podría transmitirse por otro medio más elocuente.
En este espacio, la poesía también tiene cabida, ¡y vaya si la tiene, es la voz más viva del intelecto humano! La primera entrada tiene calidad y sentimiento. Su autor es Mikhail Arkadyevich Svetlov. Al final del escrito adjunto su biografía, sacada de Wikipedia.
Lentos cabalgábamos
hacia los combates,
y entre nuestros dientes
iba “Manzanita”.
Y esta canción hoy
permanece y tiembla
en la hierba joven,
jade de la estepa.
Pero otra canción
sobre un país lejano
llevaba mi amigo,
sola, en su caballo.
Cantaba mirando
su suelo natal:
-¡Granada, Granada,
Granada mía!
Iba repitiéndola
siempre, de memoria.
¿Dónde halló este mozo
la pena española?
Dime tú, Alexándrovsk,
y dime tú, Járkov:
¿Cómo comenzasteis
a hablar castellano?
Respóndeme, Ucrania:
-¿No guardan tus henos
la gorra de piel
de Tarás Shevchenko?
Amigo, de dónde
viene tu canción:
¡Granada, Granada,
Granada mía!
Es un soñador,
lenta es su palabra.
-Hermano, en un libro
me encontré a Granada.
Su nombre es muy bello,
su gloria es muy alta.
Es una provincia
en el sur de España.
Me fui a guerrear,
dejando mi casa,
para dar la tierra
a los de Granada.
Adiós, mis parientes,
adiós, mi familia…
¡Granada, Granada,
Granada mía!
Ibamos soñando
para aprender pronto
la lengua de fuego
de las baterías.
El sol se elevaba,
cayendo de nuevo.
Se rinde el caballo
de andar por la estepa.
Pero en los violines
del tiempo, la tropa
tocaba con arcos
tristes “Manzanita”.
¿Dónde está mi amigo,
dónde, tu canción:
Granada, Granada,
Granada mía?
Herido, su cuerpo
se deslizó a tierra,
dejó su montura
por la vez primera.
Vi: sobre el cadáver
se inclinó la luna
y los labios muertos
dijeron: Graná…
El destacamento
no advirtió su pérdida.
Y vio “Manzanita”
el fin de la guerra.
Nunca más oyeron
los pueblos natales:
-Granada, Granada,
Granada mía.
Solo por el cielo,
resbaló, despacio,
de lluvia una lágrima
al sol del ocaso.
Y nuevas canciones
inventó la vida…
No, no hay que afligirse
por ellas, muchachos.
No, no hay que, no hay que,
no hay que, compañeros…
¡Granada, Granada,
Granada mía!
Svetlov was born into a poor Jewish family. He has been
published since 1917. A member of Komsomol since
1919, Svetlov was sent to the First Congress of Proletarian Writers in Moscowin 1920 and took
part in the Russian Civil War as a
volunteer rifleman in the
same year. Two years later, Svetlov published his first collection of
poems, Rails. The main theme of his works in the 1920s was the Russian Civil War. Probably the
best known poem written by Svetlov, is Grenada, published in 1926. Between
1927 and 1928 he studied at the Moscow
State University.
One of Svetlov's
most significant works from the 1930s was the Song of Kakhovka (1935,
composer Isaak Dunayevsky), which became
extremely popular among Soviet soldiers during theSecond World War. After 1935
Svetlov turned to dramaturgy, publishing
several plays prior to 1940 and after the war.
Between 1941 and
1945, Svetlov was a special correspondent of the Red Star at
the Leningrad Front, and also
worked for other Soviet front newspapers. The most notable work of that period
was a monologue-style poem Italian Cross (1943), full of dreams of
peace and the fraternity of nations.
After a gap of
about 14 years, during which Svetlov was writing only plays, he published
several collections of poems, including the Horizon (1959) and
the Shooting Box (1964). He also wrote songs for the 1958 animated
film Beloved Beauty (Краса ненаглядная). In 1967 he
was awarded the Lenin Prize posthumously
for the book Verses of the Last Years.
Extraído de Wikipedia (http://en.wikipedia.org/wiki/Mikhail_Arkadyevich_Svetlov)
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